martes, 27 de noviembre de 2012

Los datos no son información, aunque se le parezcan

Los árboles no dejan ver el bosque
Foto: debabrata
La informática nos facilita enormemente el procesado preciso de grandes cantidades de datos. Y es cierto que los datos nos aportan objetividad y eso ahorra muchas discusiones, especialmente en nuestra cultura mediterránea que tan propensa es a ello. Sin embargo, la cantidad, fiabilidad y precisión de los datos no los hacen necesariamente más relevantes ni más informativos.

Ilustremos esta afirmación cuasifilosófica con algunos ejemplos más prácticos:

¿Prefieres una vaga advertencia del estilo "precaución, hoy hay un tráfico muy denso" por la radio al subir al coche o un rotundo "hola, te la vas a pegar en 5s, 4, 3, 2..."

Los datos son relevantes si te permiten hacer algo al respecto.
En según qué circunstancias habrá mucho más tiempo para actuar que en el ejemplo. Pero en cualquier caso, para ser relevantes, aparte de tratar del tema de interés -eso lo doy por hecho-, deben dar información útil.

"Te la vas a pegar en 5.00323s, 4.23411, 3.01029, 2.00091..." no es una versión más informativa que la anterior. Indudablemente es mucho más precisa. Pero en cuanto a su utilidad, resulta muy al contrario: cuesta más esfuerzo leerlo para obtener la misma información. Incluso aunque llegara a tiempo para dar un volantazo, la versión anterior es más adecuada a la necesidad.

Con toda su ambigüedad, como calidad de información en general es mejor un "mañana es bastante probable que llueva" que un informe explicitando la posición, velocidad, densidad, tamaño y altitud exactas de las 100 nubes más cercanas.

El primer paso para convertir una montaña de datos primarios en información es frenar en seco y pensar a fondo el propósito de la información. Y qué información sirve y cómo al propósito. 

Después habrá que buscar datos secundarios elaborados a partir de los primarios que ofrezcan una información conceptualmente más cercana a la deseada. 

Otro paso posible es priorizar los datos y presentar primero los más relevantes - aunque sean imprecisos - para luego navegar hacia los detalles. 

Otra vuelta de tuerca es elegir con intención, la forma de presentarlos: semáforos, relojes, gráficas, colores... 

Y la última vuelta es la forma de comunicarlos: alertas invasivas, colas, navegación... 

Estructurar los datos, y desarrollar las reglas de priorización, presentación y comunicación son trabajos esencialmente técnicos. Pero para asegurar que esas estructuras y reglas respondan de manera relevante a las necesidades hace falta un conocimiento de estas y una visión que van más allá y que tienen más que ver con la experiencia. 

Eso sí, es obvio que para poder interpretar la información contenida en un conjunto de datos hay que tenerlos. 

No te conformes con una montaña de datos y busca el beneficio que ésta te proporciona.

4 comentarios:

  1. Me parece muy relevante el articulo. Añadiria que la informacion que nos proporcione un cuadro de mando debe posibilitar la anticipacion, la correccion. En este sentido, la minuciosidad del dato se justifica. Si el cuadro de mando se limita a costatar lo que ya ha pasado, podemos estar muertos en el momento de verlo.

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    1. Estoy cocinando otro post sobre cuadros de mando. A tenor de tu comentario te va a gustar :)

      Por otra parte, la minuciosidad, como otras características de los datos y/o su recolección pueden ser vitales o no, dependiendo de cada caso. La única constante es que al final los datos son un vehículo para llegar a la información. De hecho la propia información resultará a su vez un instrumento para hacer algo.

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  2. Muy buena observación. Indicadores de desempeño "futuros", anticiparse a lo que puede ocurrir.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Lo és. Y además de certera, se adelanta, dándole una vuelta de tuerca al próximo post.

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