lunes, 24 de marzo de 2014

La llave


Últimamente cada vez que voy a un cliente a hablar sobre un tema de Gobierno de Pruebas y enseño un cuadro de mando de pruebas donde se compara la evolución de la calidad de los últimos años (ver “no más Dependes”), o un árbol con todo tipo de estimaciones de pruebas, los directores de TI se giran hacia su responsables de pruebas y les preguntan delante de mí ¿por qué nosotros no tenemos ese nivel de control? 
 
Seguro que el equipo de pruebas está organizado y tiene el proceso de pruebas controlado; y además, gracias a ellos, la calidad de sus aplicaciones es infinitamente mejor que si no hubiera un equipo de pruebas. 

 
Pero es totalmente normal que el responsable de pruebas no pueda crear un cuadro de mando o unas estimaciones de prueba como las que les enseño. Sin embargo, queda muchas veces la sensación de que hay que justificarse de no saber lo que no pueden saber.

Y no lo pueden saber porque les falta una llave para abrir esa puerta y poder ver lo que hay detrás.

La llave que no tienen,y sin la que no pueden ni siquiera imaginar qué hay al otro lado de la puerta, son los Puntos Función o Puntos Funcionales.  

Sin esa llave no podrían hacer nunca un cuadro de mando con ese nivel de detalle y control.

Pero tampoco podrían hacer nunca unas estimaciones tan completas y tan precisas, en las que se estimen por ejemplo:

    · ¿cuántos casos de prueba se deben crear para un proyecto dado?

    · ¿cuántos defectos se deberían detectar en cada fase de las pruebas?

    · ¿cuantas incidencias en PROducción sería normal encontrar después de detectar todos los defectos en las etapas de pruebas?

    · ¿qué esfuerzos requiere cada una de esas actividades?

    · …


Aunque, por otro lado, también es común encontrarse con personas y organizaciones que, cuando descubren la llave, piensan que ya están solucionados sus problemas y que la llave es mágica por si sola.  

Y no es cierto, la llave no es mágica.  

Como todas las llaves, hay que saber usarla adecuadamente para que dé los resultados esperados, y no cualquier persona, sin una mínima formación y experiencia, sabrá cómo usar esa llave.

Y me gusta decir que esa llave nos ha permitido pasar de gestionar las pruebas a gobernarlas. Es decir, pasar de organizar el resultado de las actividades de pruebas dando únicamente datos (muchas veces incompletos y sesgados) a convertir esos datos en información que ayuda a la dirección a tomar decisiones importantes del estilo de:

    · decidir sisubir o no una aplicación a PROducción, o

    · tener idea de cuánto retraso se producirá en el pase a PROducción, o

    · asignar recursos extra a las pruebas o a la corrección de defectos para poder subir el software a PROducción en la fecha prevista y con la calidad objetivo.

¡Cómo nos ha cambiado la vida a la gente de pruebas y de calidad cuando hemos descubierto la potencia de los Puntos Función para mejorar, optimizar y evolucionar nuestro trabajo, aportando mucho más valor y control a las actividades de TI!

¿Qué haríamos ahora si nos quitasen esa llave, la madre de todas las llaves?

Sería como ver el mundo en blanco y negro después de haberlo visto en color.

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